Madrid está entre las cinco capitales europeas más visitadas, su inmensa oferta cultural, sus magníficas comunicaciones, su agradable clima y la hospitalidad de los madrileños convierten a Madrid en un interesante destino para muchos turistas.

El Ayuntamiento se gasta grandes cantidades de dinero público en la promoción de la ciudad como destino turístico de calidad, pero de nada sirve si al llegar a Madrid descubres como en numerosas calles del centro histórico nos encontramos con la presencia de cientos de prostitutas que, desgraciadamente, forman parte del paisaje urbano.

La prostitución en España no es un delito pero tampoco está regulada, esto provoca un limbo legal en el que los únicos perjudicados son los ciudadanos que vemos como se degradan algunas zonas por culpa de la prostitución y el ambiente de marginalidad que se crea a su alrededor.

Las medidas que se han tomado para erradicar la prostitución son escasas y ridículas en algunos casos. En las calles donde hay más prostitución se instalan cámaras, mercadillos, parques infantiles con resultados mediocres. En otros casos, como en la calle Montera, se instalan comisarías de policía o se llenan de coches de policía con el único fin de espantar a los clientes de las prostitutas, no a ellas.

No hace mucho, en la calle Montera fui testigo de una charla entre un policía y una prostituta que se lamentaban del frío y de lo duro que es estar en la calle, cada uno por motivos diferentes pero unidos por el destino y por el absurdo.

Existen otras iniciativas, privadas, como Triball que, con más éxito están logrando acabar con la prostitución en una zona concreta de Madrid que desde hace décadas era uno de los lugares tradicionales de prostitución, no sin polémica, en algunos casos por el miedo a la especulación.

Ninguna medida será efectiva hasta que no se regule la prostitución y quede prohibida en la calle. El dinero público que se gasta en la promoción de Madrid se está tirando a la basura.
Si nos ponemos en la piel de cualquier turista que llega a Madrid buscando un destino de calidad y se encuentra en las calles una inmensa oferta sexual, ¿qué imagen se llevará de Madrid y de España?

Foto: El Mundo