Madrid es una de las capitales europeas más visitadas, cuenta con una amplia oferta cultural, buena gastronomía y unas excelentes comunicaciones, esto hace que el 11 % de nuestro PIB venga del turismo pero, Madrid también tiene una cara oculta que no nos gusta mostrar y que hace mucho daño al turismo, me refiero a la prostitución.

Si pasamos a cualquier hora del día o de la noche, por la céntrica calle Montera, podremos ver a unas veinte o treinta mujeres jóvenes, la mayoría de países de Europa del Este como; Rumanía, Bulgaria o Hungría, ofreciendo sus servicios. Si nos vamos a la cercana plaza de Jacinto Benavente, por sus calles aledañas, podemos encontrar a otras mujeres, la mayoría nacionales y de mucha más edad que las de Montera, que también ofrecen sus servicios.

La Gran Vía, nuestro escaparate, por el que pasa todo el que viene a la ciudad, tampoco se libra de esta lacra. Todas las noches, mujeres de origen africano se colocan en determinados puntos de la vía ofreciendo sexo de una forma menos disimulada y más descarada que el resto de las prostitutas de Madrid. Tampoco se libran calles como Barco o Ballesta, que son, junto con Montera, lugares de prostitución “tradicional”.

Cuando hablamos de prostitución solemos pensar en prostitución femenina pero, también existe la prostitución masculina, no es tan llamativa pero está presente en calles como Almirante.

En España la prostitución no está penada, no así el proxenetismo que sí está tipificado en el Código Penal. Esto hace que la prostitución se encuentre en una especie de “limbo legal” con el que los gobiernos, sea el que sea, tienen que lidiar. En ciudades como Barcelona se han puesto duras medidas que penalizan tanto a la prostituta como al cliente. En el caso de Madrid, desde hace bastante tiempo se han realizado diversas acciones que no han servido para erradicar la prostitución de las calles.

Esta misma mañana, la nueva alcaldesa de Madrid, Dña. Ana Botella, en su primera entrevista en televisión ha hablado de este tema, parece ser que quiere aplicar el modelo sueco a Madrid pero sin penalizaciones.

¿Qué es el modelo sueco?

Posiblemente se trate del la legislación más curiosa y efectiva en materia de prostitución dentro de la Unión Europea. Suecia penaliza la prostitución, criminaliza a los clientes pero a las prostitutas se las considera víctimas. La prostitución en Suecia se equipara a la violencia machista, para la Ley sueca, la igualdad de género será inalcanzable mientras se compren los servicios sexuales y exploten a mujeres, niñas y niños.

Al victimizar a la prostituta, el gobierno sueco destina una parte de sus presupuestos a la ayuda de estas personas, para su formación e integración en la sociedad.

Estas medidas, que parecen obvias y de sentido común, son bastante progresistas en la Unión Europea y, como en otros tantos casos, son un éxito ya que la prostitución en Suecia ha disminuido considerablemente.

Otros Países

Hay quien piensa, no sin razón, que la prostitución nunca desaparecerá, por este motivo hay quien ha querido legalizarla, con los beneficios fiscales que ello supone pero, ¿realmente se soluciona el problema?

Según un estudio realizado por la Universidad de Londres, por encargo del gobierno de Escocia en 2003, en el que se seleccionaron políticas aplicadas sobre regulación y legalización en países como Australia, Irlanda y Países Bajos, los efectos fueron bastante negativos. Según este estudio, la regulación y legalización de la prostitución dieron estos resultados:

- Aumento considerable en todas las facetas de la industria del sexo
- Incremento del crimen organizado
- Dramático aumento de la prostitución infantil
- Aumento en el número de mujeres y niñas extranjeras dedicadas a la prostitución
- Incremento en la violencia contra las mujeres

Si consideramos estos datos, la legalización de la prostitución no es la solución, más si tenemos en cuenta que la mayoría de las prostitutas lo hacen en contra de su voluntad, siendo explotadas por redes internacionales de tráfico de personas.

Parece ser que la alcaldesa de Madrid actuará en este sentido pero, a diferencia del modelo sueco, sin penalizar al cliente que demanda los servicios sexuales.

La alcaldesa hace hincapié en concienciar a la sociedad, una tarea que no se logra de la noche a la mañana y que cuesta dinero, algo que no tenemos, así que si esos son los planes que tiene para erradicar la prostitución, más valdría que penalizase al cliente y que el dinero de las multas se destinase en ayudas a las prostitutas y campañas de concienciación, si se quiere aplicar el modelo sueco que tanto éxito ha tenido, hagámoslo bien.