Comenzamos un nuevo año y enero marca el punto de partida para todos nosotros. Es tiempo de hacernos buenos propósitos, de tener nuevas esperanzas y planear nuevos proyectos. Con esta premisa, en este número hemos seleccionado dos proyectos madrileños inacabados y que no tienen visos de ver la luz, por lo menos en un futuro próximo. El primero está relacionado con una de las dos construcciones que se mantienen en pie del complejo palaciego del Buen Retiro, se trata del Salón de Reinos, el viejo Museo del Ejército que tras su desmantelamiento mantiene sus puertas cerradas por tiempo indefinido, un maravilloso edificio del que se espera que se convierta en uno de los espacios expositivos del Museo del Prado.
Otro proyecto inacabado es la Catedral de Justo, situada en el municipio de Mejorada del Campo. Se trata una obra titánica que lleva construyéndose desde hace más de cuarenta años por un solo hombre, Justo Gallego, un verdadero quijote de nuestro tiempo.

En este número también descubriremos el Madrid más salvaje de la mano del biólogo Antón Pérez que de forma amena y divertida nos habla de un curioso habitante de nuestros bosques, el corzo.
La cultura, el ocio y el espectáculo también está presente en este número con una cuidada selección de estupendos personajes a los que hemos entrevistado, todo ello amenizado con una banda sonora de lujo, la de La Unión, la mítica banda liderada por Rafa Sánchez que acaba de cumplir treinta años y, como no podía ser de otra manera, nos hemos unido a esta celebración.

Estrenamos esta temporada esperando que sea un fantástico año para todos.


No quisiera acabar el año sin incluir una nueva foto de la serie "En el Balcón", una nueva imagen que da buena cuenta de la extraña costumbre de los madrileños por adornar sus balcones con cosas raras. Si eres seguidor de este blog ya sabrás que esto de los balcones con objetos sorprendentes es una tradición que se remonta a tiempos pretéritos


En este nuevo balcón vemos, una vez más, a un maniquí disfrazado de Superman (modo veraniego). Lo de poner maniquíes en los balcones es algo muy habitual pero llegar al extremo de ponerle ropa no lo es tanto aunque, ciertamente, hay decenas de ellos por toda la ciudad. 

En los últimos meses han aparecido nuevos balcones con objetos extraños, parece ser que esta costumbre típica de Madrid se extiende, se consolida y ya es tan castiza como las rosquillas de Santa Clara, los churros o los mantones de Manila.

Feliz Navidad

Por Ramón J. | 12/23/2014 | 4 comentarios »


Casi sin darnos cuenta nos hemos plantado en la Navidad, digo sin darnos cuenta porque el año corre que vuela y parece que el verano fue hace dos días.

Como es habitual en estas fechas, los niños de San Ildefonso han cantado un año más con su repetitivo soniquete los números de la lotería y, como es tradición, no me ha tocado ni un maldito euro. También llegaron las multitudes al centro de la ciudad, miles de personas que parecen salir a la calle sólo en Navidad abarrotando los lugares más emblemáticos de la Madrid para alegría de hosteleros y disgusto de los misántropos. En Navidad tampoco podía faltar Cortylandia, esa especie de espectáculo navideño que cumple 30 años y que tiene tantos adeptos como detractores, siendo el único espectáculo del mundo que genera amor y odio a partes iguales.

Todo se repite una vez más, excepto el mensaje navideño del rey, que este año será dado por Felipe VI y que todos o casi todos, veremos lo queramos o no, bien para analizar lo que dice o bien para criticar el discurso, al rey o la puesta en escena, fomentando así fantásticas discusiones para la cena de Nochebuena... esas acaloradas discusiones, generalmente provocadas por cuñados, que también son tradición, posiblemente el dicho "se montó el belén" viene de ahí, de las discusiones generadas en Nochebuena.

La Navidad es eso y más pero, lo que realmente importa, es el verdadero mensaje de estas fiestas, que no es otro que paz y amor, dos palabras que tendríamos que tener en cuenta los 365 días del año.

Todo este rollo que he contado es para decir que os deseo a todos unas felices fiestas y una muy feliz Navidad.





Llega la Navidad y la ciudad se transforma llenándose de luces de diseño y de llamativos conos luminosos en los que aparecen los nombres y los logos de marcas comerciales.  
Los madrileños ya hemos olvidado cuándo fue la última Navidad en la que los árboles de Navidad eran abetos de verdad y no conos luminosos y comerciales, ni cuándo fue la última vez en que fueron representados en las luces “navideñas” que iluminan las calles los personajes del Nuevo Testamento acompañados de palabras como paz, amor y prosperidad. 
La Navidad en Madrid, como en el resto de España, ya no tiene la luz de antaño, ya no se felicita la propia Navidad, se felicitan “las fiestas” y los mensajes de paz, amor y prosperidad han sido extirpados quién sabe si por su carácter subversivo. Lo que nunca cambia, afortunadamente, es el tradicional mercado navideño de la Plaza Mayor, es por este motivo por el que el tema central de este número, con el que acabamos el año, está dedicado a esta preciosa y castiza plaza madrileña que, durante un mes, se convierte en epicentro navideño de Madrid.
Con este número que, como es habitual, viene repleto de propuestas y personajes interesantes, acabamos este complicado año con la esperanza, la justa, de que 2015 sea un año mejor para todos, un año repleto de paz, amor y prosperidad, esas tres palabras que nunca se debían haber extirpado de las calles de Madrid.


Feliz Navidad, feliz Janucá, feliz Año Nuevo y felices fiestas.