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En el Parque Juan Carlos I se encuentra una gran pirámide a la que el público no tiene acceso, esta misteriosa estructura no es otra cosa que una gigantesca fuente de energía.

El parque es uno de los más modernos de la ciudad y también uno de los más sostenibles. Se riega con agua reciclada, su iluminación está diseñada para evitar la contaminación lumínica y la flota de vehículos que se ocupan del mantenimiento del parque son eléctricos. Precisamente para estos vehículos se diseñó la pirámide solar.

La pirámide es bastante grande y se ve desde casi todo el parque, tiene 38 metros de arista en la base y 18 metros de altura. Está forrada con paneles fotovoltaicos, en ellos la energía solar es captada y transformada por medio de unos inversores en corriente continua que se almacena en una serie de baterías.

Esta estructura también tiene la función de garaje, cada noche los vehículos son guardados en la pirámide y conectados a las baterías para su recarga.
El diseño de esta estructura se integra bastante bien en el entorno, le da un toque exótico e incluso recuerda al famoso hotel de Las Vegas, pero con un uso totalmente diferente y respetuoso con el medio.

Con motivo de los actos conmemorativos al décimo aniversario de los atentados del 11-S, esta mañana, por una iniciativa organizada por la embajada de EE.UU, se han plantado diez jóvenes robles rojos americanos, como símbolo de la “fortaleza y la resistencia” de los países que hemos tenido la desgracia de sufrir atentados terroristas.

Los príncipes, junto a otras personalidades como el alcalde de Madrid y el embajador de los Estados Unidos, Alan D. Solomot, han participado en la plantación de estos robles. También se encontraba allí el padre de Silvia San Pío, única víctima española que se encontraba en el WTC el día de los atentados.

El “monumento” vegetal se encuentra en el parque Juan Carlos I, muy cerca de la entrada a los recintos feriales y será un lugar de recogimiento y de encuentro para todos aquellos que quieran rendir homenaje a las víctimas del terrorismo, especialmente para los norteamericanos que viven en nuestra ciudad.

Además de los diez robles existentes, uno por cada año que ha pasado desde los atentados, en el suelo hay una roca de granito con una placa en memoria de las víctimas del terrorismo.




Noticia relacionada.

Según informa la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, hoy se ha presentado en sociedad una nueva especie en el Real Jardín Botánico de Madrid. Se trata de un ciprés del Sáhara (cupressus dupreziana), una especie singular que se encuentra en gravísimo peligro de extinción.

Su hábitat natural se encuentra en Argelia, en el altiplano de Tassili n'Ajjer, allí viven unos trescientos de ejemplares, algunos de ellos milenarios, lo que hace suponer que esta especie en un pasado no muy remoto tuvo una distribución mucho más amplia, que se redujo al extremo con el avance del desierto, conservándose sólo en este lugar.

El ciprés que tenemos en el botánico ha sido donado por el Instituto de Protección de las Plantas (IPP) de Florencia y espero que tenga una larga y fructífera vida en Madrid. Sin ninguna duda, esto es una esperanza de vida para una especie tan amenazada como el ciprés del Sáhara.

Este no es el único árbol singular que podemos encontrar, hay otros muchos, entre ellos, un fósil viviente, un pino wollemi que llegó hace unos años y que prospera estupendamente en Madrid pese a ser australiano.

Esta nueva especie es uno de los atractivos del Botánico pero hay muchos más, sobre todo en esta época que está realmente precioso. Estas son algunas de las fotos que hice el fin de semana pasado.



Al inicio de la primavera, hay parques madrileños que son de visita obligada, el primero de ellos es La Quinta de los Molinos, en él cientos almendros nos avisan de la inminente llegada de la primavera con sus millones de flores olorosas, quizás... demasiado olorosas. Después, hay que visitar el Real Jardín Botánico, que es ahora cuando comienza a despertar de su letargo invernal.

Las primeras flores que podemos encontrar son las de los llamativos narcisos, junto a los muscari, jacintos, crocus, iris e infinidad de plantas bulbosas que con su efímera floración, nos dicen que ya es primavera. Estas flores duran poco más de una semana así que si no las ves ahora, olvídate de ellas hasta el próximo año, son así, bonitas pero puñeteras.

También los árboles frutales están ahora en plena floración, como el ciruelo de la foto superior.

El Botánico cuenta con unos grandes invernaderos en los que podemos encontrar infinidad de plantas divididas en varias secciones, la desértica y las tropicales, muchas de ellas también están ahora en plena floración.

Si no fuese por estas primeras flores, estos días el botánico se vería un poco triste porque, la mayor parte de los árboles todavía no han echado las hojas, por ahora, es cuestión de tiempo pero, hay algunos que mantienen sus hojas todo el año, como las variedades de eucaliptos, que son de hoja perenne, y que podemos encontrar en la pequeña y, en mi opinión, mal representada sección de Oceanía.

Una de las plantas estrella de estas fechas son los camelios, que están ahora en plena floración, cubiertos de flores y que, incluso comienzan a cubrir el suelo con flores muertas.

Pero no todo son plantas y flores, durante este mes, en el Pabellón Villanueva, está la exposición "Biosfera Fuerteventura", que más parece una campaña publicitaria sobre la isla canaria. La muestra está dedicada a los atractivos naturales de la isla, que son muchos y fascinantes.
La exposición pretende dar a conocer la Reserva de la Biosfera de Fuerteventura y la Senda de los Cetáceos. Esta iniciativa se enmarca en un interesante proyecto de colaboración entre el Cabildo de Fuerteventura y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Además de fotos e información, podemos ver de cerca un par de esqueletos de unos cetáceos típicos de las aguas canarias, un calderón y una ballena rorcual, que no hace mucho tiempo apareció muerta en las playas de Fuerteventura.

El buen tiempo, las flores y los esqueletos de los cetáceos son una buena excusa para darte un paseo por el Jardín Botánico.


El Parque del Retiro es el más famoso de Madrid, de eso no hay ninguna duda pero, pese a ser el más popular, guarda rincones desconocidos, incluso para los propios madrileños, es el caso de los Jardines de Cecilio Rodríguez, oficialmente llamados Jardines del arquitecto Herrero Palacios y que están situados entre el Paseo de Coches y la avenida de Menéndez Pelayo.

La vida de Cecilio Rodríguez está íntimamente ligada a la historia moderna del Retiro, fue un gran jardinero, autor de los jardines que llevan su nombre y autor de alguno de los rincones más hermosos del parque, como La Rosaleda o el ajardinamiento de la vieja Casa de Fieras.

Este gran jardinero nació en Valladolid en 1865, con sólo ocho años empezó a trabajar como aprendiz de jardinero para el ayuntamiento de Madrid, realizando trabajos duros y destacando por su interés por la botánica. Con los años fue adquiriendo grandes conocimientos hasta que en 1914, fue nombrado Jardinero Mayor del Retiro y más tarde, Director del Departamento de Parques y Jardines.

La llegada de la República y la posterior Guerra Civil, apartó a Cecilio de sus cargos hasta que, finalizada la guerra, volvió a su actividad, fomentando la cultura jardinera en nuestra ciudad y creando nuevos espacios verdes, como los jardines que llevan su nombre y en el que podemos encontrar un pequeño monumento dedicado a su gran labor.

Cecilio Rodríguez murió en Madrid en 1953 después de una larga vida dedicada al noble arte de la jardinería.

Este rincón del Retiro tiene horarios de visita peculiares, puede que ello sea la razón por la que son desconocidos pero no por ello dignos de visitar y de disfrutar en estos días tan calurosos.

Uno de los jardines más desconocidos de Madrid es el que pertenece al Cuartel General del Ejército de Tierra, a cuatro pasos de la diosa Cibeles.
Si no lo conoces, hoy sábado tienes una buena oportunidad de conocerlos, ya que en ellos se está celebrando un concurso de pintura.
Algunos de los participantes plasman la realidad en sus lienzos con tal habilidad que resulta difícil distinguir dónde se encuentran los límites del lienzo.

Después de un gélido invierno, las temperaturas empiezan a ser más agradables, el manto blanco de nieve que tantas veces ha cubierto la ciudad de Madrid en este año, da paso a otro manto blanco, pero de flores.


Este fin de semana es el momento perfecto para acercarse a La Quinta de los Molinos uno de los parques más espectaculares en estas fechas.
Esta finca se encuentra en el distrito de San Blas, junto a la estación de Metro de Suanzes. En unas 25 hectáreas cubiertas con vegetación típica mediterránea, podemos contemplar y admirar la floración de 1.500 almendros que, además, impregnan el aire con el característico olor dulzón de sus flores.

El parque cuenta además con un olivar y grandes espacios cubiertos de pinos carrascos, cipreses y adelfas que crean un ambiente muy mediterráneo. También podemos encontrar especies foráneas que se adaptan muy bien al paisaje, como los australianos eucaliptus y mimosas.


Recuerda, este espectacular efecto primaveral es efímero, dentro de pocos días las flores darán paso a las verdes hojas, mostrando otro tipo de encantos.

Quinta de los Molinos
Alcalá S/N
Metro Suanzes

Esta mañana nos hemos levantado con una fina capa de nieve en Madrid, algo normal en esta época del año, enero es un mes muy frío y la nieve y el hielo es algo muy habitual.
Los gélidos inviernos hacen que en Madrid sea muy difícil disfrutar de un paseo entre naranjos, limoneros y otras especies más propias de otras regiones españolas. He dicho que es difícil pero no imposible.

En el parque Juan Carlos I podemos darnos un paseo entre naranjos y disfrutar del olor del azahar, además de otras especies exóticas, en la Estufa Fría.
La estufa fría es una estructura que, gracias a su diseño, sin necesidad de generar calor y sin gasto alguno de energía, crea un microclima propicio para el cultivo de plantas que, por las características del clima de Madrid, sería imposible cultivar en nuestros jardines.

En este lugar podemos encontrar gran variedad de plantas, diversas especies de palmeras, cycas, helechos arborescentes, además de naranjos y limoneros entre otras especies.
Es un desconocido y curioso lugar que merece la pena visitar, más en estas fechas en las que el frío nos hace pensar en exóticos y cálidos lugares llenos de palmeras.


Estufa Fría
Parque Juan Carlos I
Metro: Parque de las Naciones

La vieja estación de Atocha, inaugurada en 1851, pasó a convertirse en el año 1992 en un jardín tropical en pleno centro de Madrid.
Junto a la vieja estación se encuentra la nueva, desde la que salen los trenes de alta velocidad a diferentes puntos de España.

Mucha gente acude al jardín tropical no sólo cuando van a tomar un tren, los hay que pasan las horas leyendo el periódico, tomando un café o disfrutando de la variada selección de plantas tropicales que allí crecen.
Los fríos días de invierno suele ser también un buen lugar de refugio para las personas sin hogar, que cambian el seco frío castellano por el calor húmedo tropical de la estación.

Durante estos días de idas y venidas por las vacaciones veraniegas, la gente aprovecha el tiempo de espera de sus trenes haciendo fotos o bien observando a las tortugas, llegadas por arte de magia, al estanque de la estación.

Hace unos años eran unas pocas, hoy, como se puede ver en la foto, son muy numerosas. Calculo que debe haber más de 50 tortugas de varias especies en el estanque. Visitar a estos galápagos es ya una tradición.

Pese a que esta totalmente prohibido la suelta de animales en el jardín tropical de Atocha, los hay que siguen soltando animales, desde anguilas hasta culebras, que más de un susto han provocado.

El Parque Juan Carlos I es uno de los parques más grandes y desconocidos de Madrid, se encuentra junto a los recintos feriales de IFEMA y fue inaugurado en 1992, año en el que Madrid fue Capital Europea de la Cultura.

Una parte de parque está dedicado a las tres culturas que hasta el siglo XV “convivían” en España, la cristiana, la judía y la musulmana. Con el nombre de Jardín de las Tres Culturas, se intenta evocar la ficticia buena convivencia que hubo en España, Sefarad o Al-Andalus hace más de cinco siglos.

El jardín está repleto de simbolismo y de referencias al Antiguo Testamento. En el centro, en la parte principal del jardín, se encuentra el Árbol de la Vida, representado como una mole de hormigón con hojas de madera y metal del que brotan cuatro acequias que simbolizan los ríos del Edén que narra la Biblia.

"Plantó luego Dios un jardín en Edén, al oriente, y allí puso al hombre que había formado. Hizo brotar en él de la tierra toda clase de árboles hermosos a la vista y sabrosos al paladar. Y en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal. Salía de Edén un río que se partía en cuatro brazos (...) Tomó pues al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivase y lo guardase"
Génesis, II:8-16)


Jardín Cristiano

El jardín cristiano es, a mi juicio, el más feo de todos, tiene forma de cruz y recuerda a los claustros de los monasterios cristianos.

La vegetación es autóctona, lavandas, romero, cipreses o laureles.

Jardín Musulmán

El más colorido y llamativo es, sin ninguna duda, el Jardín Musulmán que simboliza el paraíso coránico. Está construido en varios niveles y recuerda mucho a algunos jardines de influencia islámica del sur de España.
En el centro del jardín hay una especie de templete metálico con arcos de herradura que rodean una bonita y sencilla fuente de mármol blanco.

Jardín Judío

El más bonito de los tres jardines es el Jardín Judío. Está rodeado de unas ruinosas murallas de roca caliza de Jerusalén donada a Madrid por la Fundación Jerusalén que simbolizan la muralla de la santa ciudad.
El agua vuelve a ser la protagonista así como la vegetación, compuesta por granados, cipreses y palmeras.

En una de las entradas al recinto “amurallado” podemos leer un fragmento del cantar cuarto, 12-15 de El Cantar de los Cantares.

El parque Juan Carlos I cuenta, además, con otros muchos rincones y servicios que contaré en otras entradas.

Faltan muy pocos días para que entre la primavera y eso se nota, no sólo por las agradables temperaturas que tenemos, que se agradece bastante después del gélido invierno que hemos tenido, además, las plantas se encargan de recordarnos con sus llamativas flores que la primavera está a la vuelta de la esquina.

Un buen lugar para dar un paseo primaveral es el Real Jardín Botánico que dentro de una semana o dos estará en pleno esplendor pero que ya empieza a vestir sus primeras galas primaverales.
Narcisos, clematis, magnolios o camelios están en plena floración.

Otro motivo para visitar el Botánico es la exposición Atrapados en el Hielo, que trata sobre sobre la heroica aventura de la expedición a la Antártida de Shackleton.

Consejo: Visitar esta exposición tempranito, antes de las 12, el aforo es limitado y se forman largas colas.

Real Jardín Botánico
Plaza de Murillo, 2
Precio: 2 €

Desde el mes pasado, en el parque Juan Carlos I, crece un esqueje del famoso castaño de Indias que Ana Frank veía desde la buhardilla de su casa en Ámsterdam, donde se escondía junto a su familia de la persecución nazi.
El castaño de indias de 170 años que Ana Frank nombraba en numerosas ocasiones en su diario, no está en su mejor momento, se encuentra enfermo por un hongo y según los técnicos, el árbol morirá en cinco o diez años.

Al conocerse la noticia de la enfermedad del árbol, numerosas ciudades solicitaron a la Fundación Ana Frank un esqueje para que pueda ser plantado y así mantener vivo el recuerdo de aquella niña y de todas las víctimas del Holocauso.
Hoy uno de esos esquejes crece en Madrid, además, muy cerca del monumento a las Víctimas del Holocausto.

En primavera los parques y jardines de Madrid están en pleno esplendor y más este año con esta lluviosa primavera que tenemos.
En el parque del Retiro podemos encontrar uno de los más llamativos espectáculos florales de la ciudad, es el de La Rosaleda.

La Rosaleda es una plaza elíptica en la que podemos encontrar cientos de variedades de rosas, desde las variedades antiguas a las más modernas.
La idea de crear esta rosaleda fue del alcalde Carlos Prats que ordenó en 1915 la creación de esta rosaleda basándose en la Rosaleda Bagatelle en el Bois de Boulogne de París.

Todas las rosas tienen un cartel que indica la variedad de cada rosa, la más llamativa a mi juicio, no destaca por su olor, ni por su belleza, es por su nombre, una variedad llamada Sandro Pertini.

En la zona oeste de la ciudad, entre el barrio de Argüelles y la vía férrea de Príncipe Pío se encuentra el Parque del Oeste, el primer parque público creado como tal en la Villa de Madrid.
Su construcción comenzó en 1893 y no fue inaugurado hasta el 3 de septiembre de 1905. Se trata de un inmenso parque de estilo paisajista inglés.

Durante la Guerra Civil el Parque del Oeste fue una de las líneas del frente, las trincheras, las bombas y los incendios dejaron el parque prácticamente arrasado.
Acabada la guerra comenzó su reconstrucción y no sería hasta finales de los años 40 cuando el parque volvía a ser lo que es, un lugar para el disfrute de los madrileños.

En el Parque del Oeste podemos encontrar una gran variedad botánica con grandes ejemplares de cedros, secuoyas, ginkgos e inmensos pinsapos, además de muchas aves, entre ellas, una gran población de cotorras argentinas, muy fáciles de identificar por sus característicos graznidos y sus inmensos nidos.

El parque cuenta además con numerosas esculturas, como las de Jaime I el conquistador, Eugenio Espejo, Miguel Hidalgo o Simón Bolívar.