La crónica negra del Madrid de los años 50 tiene un nombre: Jarabo. Sus crímenes fueron la comidilla de todo Madrid y de toda España, la gente seguía con verdadera pasión los detalles más truculentos de sus crímenes que publicaban los periódicos, entre ellos el desaparecido; El Caso.

José María Jarabo Pérez Morris, nació en Madrid el 28 de Abril de 1923, en el seno de una familia adinerada. En su juventud, se le diagnosticó una incipiente esquizofrenia, trastorno que podría verse agravado por determinadas vivencias. Según diversas fuentes, Jarabo, durante la Guerra Civil, fue testigo de terribles crímenes cometidos por anarquistas en su propia casa, un chalet en Arturo Soria que fue convertido en checa anarquista.

En los años cuarenta Jarabo emigró con su familia a América, allí empezó su carrera delictiva, fue encarcelado por trata de blancas y regresó a Madrid violando la libertad condicional.
En Madrid Jarabo pasaba los días y las noches gastando grandes cantidades de dinero, era un gran conocedor de la noche madrileña y de los clubes clandestinos de la ciudad.
Llevaba una vida de drogas, alcohol y mujeres, además, Jarabo tenía gran éxito con las mujeres, era un tipo apuesto, fuerte, viril, con don de gentes y según algunas crónicas, Jarabo estaba muy bien dotado sexualmente.

Este ritmo de vida provocó su ruina económica y personal ya que para conseguir dinero se metió en una espiral de crímenes que gracias a los errores que cometió y a la pericia de la policía hicieron que acabara con sus huesos en la cárcel y posteriormente ejecutado

José María Jarabo fue ejecutado a garrote vil el cuatro de junio de 1959 en Madrid, después de un terrible tormento ya que el musculoso y gran cuello de Jarabo no se adaptaba al garrote vil.
Curiosamente, Jarabo fue la última persona ejecutada a garrote vil por la justicia ordinaria en España.

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