En el barrio de Malasaña, concretamente entre las calles San Andrés y San Vicente Ferrer, podemos encontrar una de las farmacias que, no es la más antigua de Madrid, pero sí la que tiene una fachada más bonita a mi parecer, se trata de la Farmacia Juanse, fundada en 1892.

El exterior de la farmacia está decorado con azulejos de los años veinte del siglo pasado en los que anuncian productos como: Fumables inofensivos, Diaterril Juanse o jarabe balsámico Juanse.
Los azulejos, algo deteriorados, se conservan milagrosamente tras el paso del tiempo, posiblemente gracias a que durante muchos años estuvieron ocultos bajo una capa de yeso hasta que volvieron a ver la luz en los años setenta.

Desgraciadamente, esta preciosa fachada tampoco se libra de los vándalos grafiteros, que dejan sus asquerosas pintadas en estos viejos y preciosos azulejos, que, además de ser una obra de arte, son parte de nuestra historia cotidiana.