Al nordeste de la Comunidad de Madrid, muy cerca de Torrelaguna, se encuentra el Pontón de la Oliva, una presa que fue construida por más de 1.500 presos en 1850.
El fin de esta presa era abastecer a la ciudad de Madrid con las aguas del río Lozoya, pero los ingenieros no contaron con el principal problema y es que está en un terreno cárstico. Esto significa que el terreno está compuesto de rocas que son muy solubles al agua, es una zona muy caliza y esto origina hundimientos del suelo ya que es fácil encontrar grutas subterráneas.

Esto provocó que después de las muchas penalidades que sufrieron los presos, sus esfuerzos no sirviesen de nada, porque la presa se abandonó poco tiempo después de su construcción. Las grietas que aparecieron y las filtraciones pusieron en peligro todo el proyecto.

De todo esto, de los brotes de cólera y las penalidades que sufrieron aquellos presos que trabajaron en la presa ya hablaré en próximas entradas.

Actualmente la presa sigue en pie, es un lugar para uso y disfrute de excursionistas que van a la zona para pasar de un día de campo, escalar en los cortados que hay por la zona o visitar la Cueva del Reguerillo, que está muy cerca y que cuenta pinturas rupestres.

Al llegar a la presa hay varias cosas que llaman la atención, como una lápida funeraria colocada recientemente en recuerdo a los que allí murieron.
Otra de las cosas, que a mí personalmente me llama mucho la atención, es un aliviadero que hay a la derecha de la presa y parece estar excavado en la roca.

A la entrada del túnel hay unos extraños dibujos que me llamaron la atención y que no pude evitar fotografiarlos.

No tengo ni idea del motivo ni de la autoría de estos dibujos, creo que puede ser obra de dos personas diferentes.
Uno parece representar a un Sagrado Corazón que, además, está acompañado de una sirena y unas carpas doradas, un símbolo de fortuna en Asia.
En el otro dibujo representa a Jesús de Medinaceli y bajo el dibujo hay un texto que dice: “Jesús, protege a todo el que pase por este lugar”

Al ver estos dibujos, que son realmente inquietantes, hice el intento de meterme dentro del túnel para ver si había más dibujos y saber dónde termina el túnel-aliviadero.

Por desgracia las botas que llevaba no eran resistentes al agua y sólo me pude meter unos pocos metros dentro del túnel. Me pareció ver más dibujos en el interior, pero como tampoco llevaba una linterna no los pude ver bien.

Prometo que la próxima vez iré equipado y me meteré en el túnel hasta donde pueda, No sé dónde termina ni qué hay en él.
Respecto al autor/es de los dibujos sólo sé que uno de ellos se llama Luis, pero nada más y creo que tampoco quiero saber más sobre estas personas. Imagino que habrán pintado esos dibujos con toda la buena fe del mundo pero, a mí personalmente me dan bastante mal rollo.

Habrá un Matripress subterráneo en breve.