Dos largos años de obras, ruido y polvo han terminado para la calle Serrano, la calle más lujosa de Madrid.

Hoy Serrano se puso de largo, con alfombra rosa incluida, por la que han desfilado miles de madrileños en este soleados día otoñal.

Los comerciantes de la zona parece que están muy contentos con el resultado de las obras. Las aceras son mucho más amplias y accesibles, también cuenta con un carril bici y un granítico mobiliario urbano, que tanto gusta al alcalde y que, de verlo tantas veces, ya no nos parece tan feo.

Para celebrar el fin de las obras, algunas firmas comerciales han aprovechado la ocasión para dejarse ver y organizar talleres de maquillaje, demostraciones en vivo de sus productos y captar clientes.

Como es habitual, los jubilados, esa súper raza indestructible, tampoco han faltado a su cita, ellos están siempre al acecho. Haga frío, calor, sea la hora que sea, ellos siempre están ahí, atormentanto a las azafatas de los stands al grito de ¿qué dan, qué dan?

También hubo algunos despistados, como el can de la foto que vemos luciendo palmito por la alfombra rosa.