El otro día tuve el placer de conocer en persona a Rafael Nebrera. Puede que este nombre no os suene mucho en un principio pero, si digo que Rafael, es el que algunos medios de comunicación le han apodado como “el escritor de la Puerta del Sol” seguro que ya muchos sabréis de quién estoy hablando.
Rafael se ha ganado este apodo porque, precisamente la Puerta del Sol y sus aledaños, son los lugares donde se le puede encontrar regalando su libro, Manual del perfecto gaznápiro, que es su ópera prima.

Es posible que la gente se pregunte por el motivo por el que Rafael regala su libro y no lo vende, que sería lo lógico. La respuesta es bien sencilla, posiblemente, se trata de una de las mejores maneras de promocionarse, más cuando se es un escritor novel y no se es conocido. Esto es lo que ha hecho Rafael Nebrera y, a juzgar por el resultado, con bastante éxito, eso sí, apostando fuerte, porque él mismo se ha costeado la edición de su libro que ya va por una tercera edición.

Si tú eres uno de esos que tiene un ejemplar de Manual del perfecto gaznápiro, regalado por su autor, has de saber que él no regala su libro indiscriminadamente, has sido un elegido/a. Previamente, él te habrá observado, analizado y, finalmente, abordado, el resultado ya lo sabrás, si has hablado con él.

A mi juicio, creo que es una estrategia muy inteligente, al captar de esta manera a un público potencial, se logra un nexo de unión entre el lector y el escritor, creando una relación especial. Sobre esta peculiar forma de captar lectores, Rafael, me comentó que al principio le daba un poco de vergüenza eso de ir por la calle abordando a la gente, más cuando todo el mundo va a la carrera y con prisas de un lado a otro de la ciudad. Con el tiempo fue superando su timidez y, a juzgar por las anécdotas que me contó, estoy seguro de que está aprendiendo mucho sobre el comportamiento humano y seguro de que ello se verá reflejado en próximas obras.

Según parece, la gente parece reaccionar bastante bien cuando son abordados en plena calle por Rafael. Según afirma, son muchos los que después de leer el libro se ponen en contacto con él para compartir impresiones.

El Manual del perfecto gaznápiro es un libro de fácil lectura que engancha desde la primera página, precisamente porque gaznápiros somos todos. Resulta curioso comprobar que muchas de las reflexiones que se hace el protagonista del libro, son las mismas que nos hemos hecho todos alguna vez, son esos pensamientos que pasan por nuestra cabeza de una manera fugaz en determinados momentos y que, sólo si se es un gaznápiro, acabas analizando, estudiando y llevándolos al límite de la cordura. Yo mismo me he sorprendido de lo gaznápiro que soy sin saberlo.

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