El Madrid Moderno, que es así como se denominó a un bonito barrio situado entre lo que hoy son las calles de Cardenal Belluga, Roma, Avda. de los Toreros, Cartagena y Castelar, fue uno de los proyectos urbanísticos más curiosos realizados a finales del siglo XIX en nuestra ciudad. En la actualidad, lo que queda de aquel barrio no es ni la sombra de lo que fue, sólo quedan unas pocas casas milagrosamente muy bien conservadas y dos o tres en un estado preocupante.


El Madrid Moderno fue proyecto que surgió de la mano del empresario Mariano Santos Pinela, que quiso construir en aquellos terrenos del extrarradio de Madrid que eran de su propiedad, un barrio que según él sería “el más europeo de todos los barrios de Madrid”. Así fue como en 1890 comenzó la construcción de casi un centenar de viviendas unifamiliares, “hotelitos” como se llamaban entonces a este tipo de construcciones. La construcción de este nuevo barrio estuvo marcada por la polémica desde el principio ya que se levantó sin licencia municipal, al parecer por unos chanchullos de trato de favor de los políticos del Ayuntamiento. El tema de la corrupción urbanística no es nada nuevo, la cosa viene de lejos.

La construcción de este pintoresco barrio se realizó en tres fases. La primera construida en las calles Castelar, Roma y Cardenal Belluga fueron realizadas entre 1890 y 1892. Constaba de varias viviendas unifamiliares de estilo neomudéjar. Julián Marín fue el autor del proyecto.

La segunda fase comenzó a construirse entre 1892 y 1901, se levantaron nuevas viviendas del mismo estilo que la primera fase y en las mismas calles pero esta vez, el maestro de obras fue Mauricio Martínez Calonge.

La tercera fase se levantó entre 1905 y 1906 en la calle Roma, el arquitecto Valentín Roca fue el encargado del proyecto, diseñando nuevas viviendas esta vez en un elegante estilo modernista.



Por desgracia, la fiebre destructora de los años sesenta y setenta se llevaron infinidad de estos hotelitos, edificando en su lugar espantosos bloques de viviendas, por lo que resulta complicado hacerse una idea clara de cómo era aquel barrio a principios del siglo XX.

Con un poco de imaginación y con la ayuda de algunas viejas fotos podemos hacernos una idea del aspecto que tendría. Hermosas casas adosadas en hilera con sus curiosos miradores acristalados. Al final de cada calle, se levantaba un bonito, vistoso y colorido torreón neomudéjar, una versión en miniatura del que hay en la calle Goya, que en realidad son dos. Este edificio es conocido popularmente como “la casa de las bolas”, tanto éste como los torreoncillos del Madrid Moderno son obra del arquitecto de Julián Marín. 


Las casas del Madrid Moderno tenían tres niveles y contaban con un curioso mirador acristalado de madera situado justo encima de la puerta principal de cada vivienda. Todas las casas tenían un pequeño jardincillo.

El paso del tiempo hirió de muerte a este barrio, la mayoría de las casas han sido demolidas y sólo unas pocas se mantienen en pie. Alguna de estas casas ha sido el escenario de series de televisión y, según las malas lenguas, hasta después de la Guerra Civil, en este barrio se encontraban algunas de las casas de citas más populares de Madrid.




Fuente: Guía de la Arquitectura de Madrid