Uno de los productos típicos más populares de Madrid son los churros, un sencillo producto muy español hecho con harina de trigo, sal y agua. Con estos ingredientes se hace una masa que se fríe en aceite de oliva y se sirve espolvoreando un poco de azúcar.

El origen de este alimento tan popular es todo un misterio, lo que sí se sabe es que ya eran muy populares en el siglo XIX en Madrid, pues ya existían churrerías y eran, junto a los buñuelos y las rosquillas, uno de los productos más consumidos en las verbenas.

Los churros se toman en cualquier momento del día pero es más propio comerlos en el desayuno o en la merienda acompañados por café o chocolate. Una de las tradiciones más arraigadas en Madrid es ir a comer chocolate con churros la mañana del uno de enero para apaciguar el estómago después de una noche de fiesta.

Con el paso del tiempo la receta de los churros y su variante más vulgar, las porras, se ha mantenido intacta, lo cierto es que también se han hecho populares otras variantes como los churros cubiertos de chocolate y los churros con canela. Todas estas variedades se pueden encontrar fácilmente por toda la ciudad y mucho más en algunas de las castizas verbenas madrileñas. 


Las dos fotos en blanco y negro tomadas en los años treinta y publicadas en la revista Crónica, corresponden a una de las verbenas de Madrid, en una vemos a un churrero en plena acción y en otra a una moza que, con desparpajo y algo más, se lleva uno de esos churros a la boca.


Los deliciosos churros son un sencillo producto que en sus orígenes eran consumidos por las clases bajas y gentes del campo y hoy son consumidos por la gran mayoría de los españoles y no sólo eso, también se consumen en lugares tan lejanos como China y Australia, donde nuestros churros han llegado para triunfar.