Esta mañana, como todos los primeros de mayo, las calles de Madrid se han visto invadidas por banderas y las pancartas de los sindicalistas y sus grupos afines. Este año la expectación mediática ha sido mayor que en otras ocasiones ya que, recientemente, hemos conocido los datos del desempleo en España que, por primera vez en la historia, supera el 20% de la población activa.
Los porcentajes son sólo eso, porcentajes, lo importante y lo trágico es que más de cuatro millones de españoles no tienen empleo y la cifra sigue subiendo. Como decía, esta manifestación del primero de mayo, ha tenido más repercusión mediática ya que mucha gente empieza a mirar a las organizaciones sindicales como simples grupos de agitación afines al gobierno. Son muchas las voces que señalan con el dedo a los sindicatos por sus benévolas críticas al gobierno actual.

Obviamente, las organizaciones sindicales han reivindicado medidas para acabar con este drama que vivimos los españoles y ayudas del Estado para los trabajadores que engrosan las listas del paro. Estas son algunas de las pancartas que encabezaban las manifestaciones que, algunas de ellas, parecían diseñadas por el mismísimo Hugo Chávez.

Tampoco faltaron las banderas republicanas. Para los que no sois españoles, las banderas republicanas son de tres colores, rojo, amarillo y morado, son inconstitucionales y es la bandera que ondeó en España durante la última, breve y trágica segunda república que hubo en los años treinta del siglo XX.

Precisamente, una de esas banderas acabó en brazos de la diosa Cibeles, la pobre aguanta lo que le echen sin rechistar.

Las manifestaciones son sólo eso, manifestaciones y un día festivo en el que no se trabaja, por desgracia, muchos españoles viven en un largo primero de mayo, nada festivo y sí de paro. Espero y deseo que la vergonzosa clase política (gobierno y oposición) que está arruinando España, se pongan manos a la obra y dejen sus intereses políticos a un lado para unirse en esta emergencia nacional, para eso les pagamos, no para que se hagan trajes a medida, se compren casas de lujo y vivan como si perteneciesen a una casta superior. En España no hay castas, somos todos libres e iguales, excepto el Rey claro... si algún político duda de ello más le valdría que dejase su puesto y se busque otro empleo, si es que lo encuentra.