Estos últimos días hemos padecido las temperaturas más altas del año, hasta 38º. La culpa de ello, una bolsa de aire seco procedente del Sáhara. Por suerte, esta tortura africana nos deja y los vientos frescos y húmedos del Atlántico nos darán un respiro los próximos días.

Ayer se produjo un fenómeno muy habitual en verano, "lluvia de polvo" una breve tormenta con mucho viento, poca lluvia pero, una lluvia sucia, llena de partículas procedentes del desierto del Sáhara que cubrió los coches de una fina capa de polvillo.

Si ayer lavaste el coche no sirvió para nada, seguro que lo tienes ahora como si hubieses participado en el París-Dakar, en cualquier caso es sólo eso, polvillo del desierto, peor hubiese sido que lloviesen camellos o tuaregs.