Madrid siempre ha contado con un agua excepcional, hoy sólo tenemos que abrir el grifo para comprobarlo pero, no siempre fue tan sencillo.

Cuando Felipe II en 1561 decidió que la corte debía estar en Madrid, se encontró con un problema, el agua. En aquella época no había casi canalizaciones, la única forma de acceder a ella era mediante pozos. No era una tarea difícil, el subsuelo de Madrid siempre contó con grandes reservas de agua pero, a medida que la población aumentaba, fue necesario buscar una nueva solución al problema de acceso al agua potable.

Los "viajes del agua" inmensas galerías por donde circulaba el agua, fueron la solución del momento, muchos de ellos todavía se conservan en muy buen estado. Su uso se alargó en el tiempo hasta casi finales del siglo XIX.
Para abastecer a la población de Madrid, también se hicieron muchas fuentes, para que la gente se aprovisionase de agua. También surgió un oficio, los aguadores, que llegaron a ser muy numerosos y muy populares.

A mediados del siglo XIX y gracias a la reina Isabel II, se iniciaron las obras de canalización del río Lozoya que por fin llegaba a Madrid, nacía el Canal de Isabel II, nombre que todavía conserva y que hoy gestiona todo el agua que bebemos los madrileños.

Este es un brevísimo resumen de la historia del agua de Madrid, un agua que, siendo escasa, nunca nos falta en nuestras casas.

Este post se engloba en la iniciativa Blog Action Day 2010 que, este año, está dedicado a concienciar a la gente de que no todos son tan afortunados como los madrileños, en muchos países el acceso al agua potable es casi imposible y, en algunos casos, el estado de las aguas es un grave riesgo para la salud.

Se estima que casi mil millones de personas en el mundo no tienen acceso al agua, un problema que va más allá porque, debido a su escasez, se convierte en un codiciado recurso que incluso llega a provocar guerras.

Blog Action Day 2010: Water from Blog Action Day

Foto: Aguador de Sevilla. Velázquez