Muchas calles del centro histórico de Madrid, lucen unos bonitos azulejos que dan nombre a las calles, además de aparecer en ellos algo simbólico que hace referencia al origen del nombre de la calle.

Estos azulejos se empezaron a colocar en Madrid en los años treinta del siglo XX. Con la llegada de la II República, el Ayuntamiento decidió cambiar el nombre de algunas calles de Madrid, el presupuesto para ello, como siempre, fue escaso, así que alguien decidió echar mano de la Escuela Oficial de Cerámica Artística de Madrid para que hiciese los azulejos que darían nombre a las calles. Al principio se pensó en letras sueltas, similares a los letreros que dan nombre a las calles de otras ciudades, como en Sevilla pero, surgió un problema técnico, en algunas calles los nombres eran largos y, además de feo, era complicado poner las letras.

Después de varios diseños se optó por hacer unos azulejos grandes que dieran nombre a la calle y que en ellos apareciese una imagen que fuera una alegoría de la calle. Así fue como se empezaron a colocar estos azulejos para dar nombre a las calles madrileñas.

En un principio se colocaron más de doscientos que, al parecer, gustaron mucho a los madrileños y a los turistas de la época.

Años después, la guerra paralizó todo tipo de desarrollo en Madrid, por razones obvias, los azulejos también. Más tarde, en los años 60 del siglo XX volvieron a utilizarse este tipo de azulejos hasta hoy.

Las imágenes corresponden a dos tipos de azulejos para un mismo lugar. La foto en blanco y negro es de 1935 y la foto en color es de la actualidad.