
A pocos pasos de la estación de metro de Alonso Martínez, entre las calles Mejía Lequerica y San Mateo, se encuentran dos hermosos palacios, decadentes y casi moribundos, testigos de un olvidado pasado aristocrático. Se trata del Palacio del Conde de la Unión de Cuba, del que hablaré otro día, un edificio más o menos bien conservado y el Palacio del Marqués de Ustáriz, una casa palacio del siglo XVIII que se encuentra en un estado lamentable.
En la foto superior se pueden ver los dos palacios, uno frente al otro, el que peor aspecto tiene, con la fachada blanca, es el del Marqués de Ustáriz.
Historia y descripción del Palacio
En el solar que hoy ocupa el palacio, hubo unas viviendas que fueron propiedad de la marquesa de Serra. En 1748, estas viviendas fueron vendidas como pago a sus acreedores al I marqués de Ustáriz.
Las viviendas, que no eran más que unas casuchas, que había en este solar, fueron derribadas y se comenzó a construir el palacio. Todavía se conserva la estructura original, tiene forma de U, la zona noble, lo que es la casa palacio, da a la calle San Mateo, el resto de los edificios que rodean el solar fueron cocheras y vivienda para el servicio.

En el centro del solar hubo un hermoso jardín, hoy desaparecido y convertido en un barrizal lleno de material de obra.
Se cuenta que este palacio contaba con una magnífica biblioteca y hermosos salones con espectaculares frescos.
En la segunda mitad del siglo XVIII, el palacio es adquirido por el conde de Villagonzalo y el edificio se mantuvo en poder de los descendientes del conde hasta el año 2002, que pasa a manos de una empresa inmobiliaria.
Estado actual del palacio
Este edificio que había sobrevivido a las guerras, a la piqueta y que cuenta con una protección de máxima categoría, llegó al siglo XXI en un estado lamentable y ruinoso.
Como dije anteriormente, en 2002 fue adquirido por una empresa inmobiliaria que, al parecer, también se hizo con la propiedad de otros edificios singulares de Madrid. En este caso, en el viejo y arruinado Palacio de Ustáriz, se proyectó su rehabilitación para convertirlo en un lujoso hotel. Pronto los andamios cubrieron sus fachadas, se instaló una extraña cubierta y se realizaron otras reformas.

Pocos años más tarde, el palacio se vio salpicado por un supuesto delito y las obras fueron paralizadas en 2007.
A día de hoy, no parece las obras de rehabilitación hayan comenzado y el palacio se mantiene en pie, ruinoso, pero en pie. Lo triste sería que un buen día, por la dejadez de unos y otros, el palacio se viniese abajo, convirtiéndose en una montaña de escombros, eso sí, unos escombros con una categoría de máxima protección.

Bibliografía
Guía de los Palacios y Edificios Singulares del Madrid de 1868
Ediciones La librería (2010)






Sería una pena perder edificios por pura dejadez....bss
¡Ay madre!, pues, con lo que hay, las papeletas para que así sea son todas.
El país en ruína, la economía en ruína total, el humor de todos cada vez más gris o negro total, ¿qué nos queda ya?
¡Un abrazo!
Miguel
este tipo de dejadez me enerva. Cuando la gente compara Madrid con otras capitales europeas pienso, pero si tenemos el mismo patrimonio o mejor,pero no lo cuidamos...lástima.
Un abrazo
Winnie, dejadez y malas leyes
besos
Miguel, no tientes al Demonio, siempre se puede ir a peor, espero que no :P
Didac, hay un dato a tener en cuenta, estos edificios son de propiedad privada, si fuesen de titularidad pública sería más escandaloso.
No es un caso aislado, en España hay cientos de palacios, castillos y edificios singulares con máxima protección, en manos privadas que les es imposible restaurar por culpa de unas leyes absurdas, ese es uno de los problemas
Como enamorado de Madrid, si, es una pena como está este palacio. Siempre paso por su lado, vivo en San Bernardino, y me duele ver como está. También me dolió el saber que se tiró el palacio de los marqueses de Medinacelli (Centro Colón), y que vamos a perder el parque de la Cornisa. Hay un largo etceteras de destrozo de Patrimonio Histórico en Madrid que es incompresible.
Pero lo que queda, debemos defenderlo, porque los políticos anteponen sus intereses personales al del bién común. El nuevo alumbrado ¡QUE VENGA DIOS Y LO VEA!.