Muy cerca de Colón, a la altura del número 43 del Paseo de Recoletos, se encuentra una enigmática estatua femenina de gesto angustioso. No es la única estatua de la zona, a su alrededor, hay como una decena de ellas pero ninguna es tan enigmática y tan ignorada.

Esta estatua que, con gesto de sufrimiento se lleva la mano a la cabeza, no tiene una placa o un dato en su pedestal que nos haga saber de quién se trata pero, ella tiene un nombre, Andrómaca, hija del rey de Tebas y esposa del mismísimo Héctor.

La historia de esta mujer griega es de lo más trágica, su padre, sus hermanos, su esposo, todos fueron asesinados, hasta ella estuvo a un pelo de morir asesinada, normal que tenga ese gesto tan angustioso, la pobre no ganaba para sustos, pese a todo, Andrómaca simboliza el amor conyugal.

¿Qué hace esta estatua ahí?

Se trata de una obra de José Vilches, un escultor malagueño que en 1840 llegó a tener el importante cargo de Escultor de Cámara del rey. Vilches realizó esta escultura en Roma en el año 1853.
Está realizada en mármol blanco y fue presentada en la Exposición Nacional de 1856, donde obtuvo una medalla. Unos años más tarde, la estatua fue depositada en el Conservatorio de Música de Madrid y, posteriormente, por alguna razón que no he podido llegar a saber, Andrómaca fue colocada en el Paseo de Recoletos, pegadita a un paso de peatones, ajena y, posiblemente, aturdida por el tráfico y los peatones que pasan por su lado sin reparar en ella.

Aquí la vemos a la pobre con un fondo bastante feo y caótico.

Hay que decir que antes de las obras de remodelación del Paseo de Recoletos, la estatua se encontraba más o menos en el mismo lugar, bastante más oculta por unos arbustos. Con la reforma, está más visible y está colocada, en mi opinión, en un sitio equivocado, pues sigue igual de ignorada que antes.