En el Museo Nacional de Antropología de Madrid, se encuentra la momia de una mujer guanche que, desde hace bastante tiempo, es objeto de trifulcas políticas y, en algunos casos, disputado trofeo de delirios nacionalistas.

La momia se encuentra en una sala que recrea un gabinete al gusto decimonónico, acompañada por el esqueleto del Gigante Extremeño o el busto del creador de este museo, el Doctor Velasco. Posiblemente no sea el sitio más idóneo para ser expuesta, pero allí está, ajena a todo tipo de polémicas durmiendo el sueño eterno.

Fue descubierta en el Barranco de Herques, en Tenerife y llegó a Madrid en el siglo XVIII como regalo al rey Carlos III. Se trata de una de las momias guanches mejor conservadas.

Hasta hace unos meses, en Madrid había otras tres momias guanches que se conservaban en el Instituto de Medicina Legal de la Universidad Complutense, éstas fueron trasladadas a Canarias donde se encuentran actualmente.

La polémica sobre el traslado o no de la última momia guanche de Madrid surge en 1976, fecha en la que se hace la primera reclamación para su devolución a las Islas Canarias. Desde entonces y, ahora más que nunca, las reclamaciones por parte del Cabildo de Tenerife y por los grupos políticos canarios, son constantes y de todo tipo. Los hay que buscando una adornada historia e identidad “nacional” ven en esta momia a su ancestro cautivo, sin tener en cuenta que los guanches prácticamente habían desaparecido tras la conquista castellana. También los hay, con mejor juicio, que piden su traslado, siempre que éste no provoque un daño irreparable a la momia.

No falta razón a los que dicen que la momia guanche de Madrid debería estar en un lugar más apropiado, primero por respeto a los restos mortales de un ser humano y, segundo, para que sirva de estudio y difusión de la misteriosa y poco conocida cultura guanche en España y en todo el mundo. Obviamente, que la momia esté en un sitio inadecuado no es lo más idóneo pero, tampoco los es la acumulación de momias en una nave industrial sin un uso claro y definido, como es el caso de las 141 las momias que se encuentran en Gran Canaria, olvidadas desde hace décadas.

A día de hoy, las reclamaciones por parte de los políticos canarios al Estado continúan, el Ministerio de Cultura tampoco cede y pone como excusa el coste y los riesgos que conlleva el traslado de la momia, sobre todo después de pasar más de 200 años en el seco clima madrileño.

No sé qué será del futuro de esta mujer guanche, lo cierto es que lo que debe de primar en todo este asunto no es politiqueo barato ni el provincianismo chovinista, es el respeto y el estudio y conocimiento de la cultura guanche.