¿Hay una tapa o aperitivo más español y más típico en Madrid que las patatas bravas? bueno, sí, hay muchos más pero las patatas bravas son uno de los aperitivos más populares en Madrid, además de ser una tapa barata y rica, más si las acompañamos con una caña de cerveza.
Las patatas bravas son muy sencillas de hacer, sólo hay que cortarlas a tacos, freír en aceite de oliva muy caliente y añadir salsa brava al gusto.
Esta tapa tan sencilla y tan popular está en peligro de extinción, el motivo no es otro que la incomprensible y absurda manía que tienen los hosteleros de poner una salsa, que ellos llaman brava pero que no es otra cosa que una salsa de tomate ligeramente picante.
Las patatas bravas se llaman así porque la salsa que llevan es picante, ¡muy picante! no una simple y anodina salsa de tomate. Pese a lo que muchos creen, sobre todo los extranjeros, a los españoles no nos gustan las comidas picantes y este es el motivo por el que los hosteleros cada día hacen la salsa brava más suave.
Cada vez que pido una ración de bravas y, para mi disgusto, veo que la salsa es de todo menos brava, suelo preguntar al camarero el motivo de que no pique la salsa, la respuesta es siempre la misma, me dicen que la gente protesta si la salsa es muy picante. Este parece ser el principal motivo por el que desde hace unos años las bravas ya no pican.
En mi opinión esto es una cesión intolerable, se empieza cediendo en esto y se acaba Dios sabe cómo. Si a la gente no le gusta el picante pues que no pidan una de bravas, que pidan otra cosa ¡será por tapas!
Desde aquí hago un llamamiento a los hosteleros para que las patatas bravas vuelvan a ser eso, bravas.
¡Salvemos las patatas bravas!
Foto: Wikipedia







Las patatas bravas están como los pinchos morunos, que también eran típicos en Madrid: en extinción. Había por Moncloa un bar que se llamaba Moly cuya especialidad eran las patatas diabólicas; unas bravas que picaban de narices, ¡qué buenas estaban! Ponían seis pero no se podían tomar sin dos dobles de cerveza para apagar los fuegos ¡ay, qué tiempos!
Salu2
De hecho la salsa de bravas no lleva tomate.
Totalmente de acuerdo. Las bravas son bravas porque pican.
Para tu horror, te comento que esta tendencia no sólo se da en Madrid sino en otras zonas de España, por lo menos el sur que es lo que mejor conozco.
Ante tal cesión de soberanía, no podemos sino agarrarnos los machos con lo que se avecina. ¿Será este otro indicio de la intervención del país?
Desde luego el pueblo madrileño ha perdido el camino, ¡tenemos que movilizarnos! Creo que la salsa de tomate que has dicho se llama ketchup y que su propósito original era ocultar los sabores y las texturas dudosos en carne de calidad siniestra. Nada que ver con la neutralidad afable de la patata. Por lo menos, hay muchos bares por la zona de Barrio de la Concepción donde, si bien no pica mucho, saben hacer unas bravas muy ricas. Como si el barrio tuviera tapa típica.. Saludos.
Aprovecho este post para pedir recomendaciones para comer unas bravas decentes en madrid....
Si alguien sabe de algun sitio.. Estaria agradecido !!!!!!!
Lo tuiteado, estoy con vosotros. Y es preocupante ese gusto por lo 'soso' que hay en el público madrileño. Lo sé por gente que tiene bares, que al final acaba dejando las filigranas en los menús para su casa.
bueno para eso de las recomendaciones, claro que hay que compartir apuntes.. Docamar en c/ Alcalá 337, Olivares c/ Virgen del Sagrario y algunos más en c/ Hermanos de Pablo. No diría que pican mucho, pero son bravas de calidad. La próxima vez que encuentre unas bravas de la vieja escuela lo apuntaré enseguida..
Me encanta tu blog, lo he descubierto buscando historias de Patones y el Atazar.
Por cierto, me encantan las bravas, aunque es un lugar típico, el del callejón del Gato cerca de Santa Ana, es de mis sitios favoritos. La salsa es excelente, las patatas sin embargo, como en tantos otros lugares, son ahora congeladas.
Un saludo y me apunto para seguir tu blog.
www.taganana.wordpress.com
Dani
Veo que somos legión los que echamos de menos las verdaderas patatas bravas, pues bien, me han soplado un sitio donde las hacen como Dios manda, las pruebo y os cuento.
¡Todavía hay esperanza!
Ay, qué razón tienes, el problema sin duda alguna es el uso de salsas de bote! Con lo poco que cuesta hacer una salsita de veradad... pero ya hasta eso se está perdiedo. Besits
Hola yo soy de México, cuando llegue a España y probe las patatas bravas, lo primero que pense es que solo era el nombre y con el tiempo me di cuenta que en ningun lado son "bravas", ahora que leo tu articulo entiendo que alguna vez fueron "bravas" de verdad, que lastima.
Saludos.
Miss Migas, no nos rindamos, la esperanza existe, en unos días lo confirmo!!
Marco, así es, las bravas ya no son lo que eran, claro que las bravas de antaño para un mexicano no son tampoco picantes, pero te aseguro que sí que picaban
Creo que la desaparición del picante tiene mucho que ver con la caída en picado del nivel cultural en general. No sólo lo que antes era picante en la comida española está desaparecido: ¡es que se reprime también el picante de la extranjera! ¿qué sentido tiene ir a un restaurante indio o mejicano y no poder comer lo típico del país porque los clientes abominan del picante? ¡Si no te gusta el picante no vayas, mentecato! Otro tanto se puede decir de las bravas o de las bombas ¡si no te gusta el picante no las pidas! pero sobre todo ¡no las pidas con el propósito de obligar a todos a comer según tu espantoso mal gusto!
Quiero opinar sobre Docamar, ya no es lo que era, al igual q le pasa a las bravas de la calle Mateu, yo ya no volveré mas a este ultimo, patatas cocidas y duras , en dos ocasiones las tuve que echar al corral, y el Docamar, hay veces que son demasiado grandes y tb están duras , me permito recomendar el Moncayo, en la c/ Hnos de Pablo, un bar pequeño, pero unas bravas excelentes, ves como las hacen, a fuego lento, para mi rayan la perfección.