Están por toda la ciudad, nos vigilan, nos espían y en ocasiones nos contemplan. Aunque no se esconden la mayoría de las veces pasan desapercibidas. Son testigos mudos de las grandes y pequeñas historias que pasan en Madrid. Son las estatuas, figuras pétreas o metálicas que adornan o coronan los edificios de la ciudad.

Tomando como referencia sólo un tramo de la calle Alcalá, de Cibeles a Sol, podemos descubrir decenas de esculturas que posiblemente nunca hemos visto antes por muchas veces que hayamos pasado por allí, sólo hay que olvidarse de las prisas, abrir bien los ojos y levantar la vista para poder descubrirlas. Las hay de todo tipo, humanas, animales o mitológicas, también las hay solitarias o en grupo, como las del Edificio Metrópolis, toda una serie de figuras alegóricas al Comercio, la Agricultura, la Industria y la minería, realizadas por Mariano Benlliure, Paul Landowski y De Lambert.


En determinados momentos del día las esculturas de este emblemático edificio parecen tener vida propia, incluso da la impresión de que se protegen de la luz cegadora del sol de la mañana.



Podríamos decir que las figuras del Edificio Metrópolis se mantienen en un segundo plano pues les roba protagonismo la magnífica Victoria Alada que corona el edificio que con sus imponentes alas desplegadas, se lleva todas las miradas de los viandantes. Aunque no es la única que hay en la zona, a muy pocos pasos no hay una, sino dos victorias en relieve realizadas por José Capuz y Juan Adsuara en el antiguo Banco de Vizcaya, un espectacular edificio construido en los años treinta por Fernando Arzadún y Ibarrarán.


Si continuamos nuestro camino por este precioso tramo de la calle de Alcalá dirección Sol, podremos disfrutar de la diversidad de estilos y motivos de las estatuas que como por arte de magia parecen multiplicarse y surgir de los lugares más insospechados.


Comerciales, animales, decorativas, religiosas, mitológicas, clásicas... Las estatuas que podemos encontrar en este recorrido son de todo tipo y para todos los gustos.

Posiblemente, la más desconocida de todas ellas es una de reciente creación instalada en 2008, se trata de un gato de 53 centímetros de un color rojo encarnado que se encuentra en uno de los puntos más altos de esta calle, en la cornisa derecha del antiguo Banco Mercantil e Industrial que hoy es una de las dependencias de la Secretaría General Técnica de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, además de centro de exposiciones temporales.


Por encontrarse en lo más alto pasa casi desapercibido y muy pocos madrileños conocen la existencia de este gato que es obra del artista dEmo


Desde la antigüedad el gato ha sido un animal idolatrado, es un animal simbólico que en este caso cumple su función simbólica perfectamente pues "gatos" es como se denominan a los madrileños y tanto este como otros muchos gatos realizados por dEmo han sido instalados en edificios relacionados con la cultura en numerosas ciudades de todo el mundo. Aunque no es la única obra de dEmo que hay en Madrid, sí es una de las más curiosas. 

Como decía al principio, estas son sólo algunas estatuas, hay decenas, cientos, miles de ellas repartidas por toda la ciudad que, aunque no pueden hablar, tienen mucho que contar.