Doña Baldomera, la gran estafadora

Por Matritensis | jueves, marzo 26, 2009 | | 13 comentarios »

Esta semana hemos celebrado el bicentenario del nacimiento de uno de los personajes ilustres de Madrid, el escritor y periodista Mariano José de Larra.

Como todo el mundo sabe o debería saber, Larra se suicidó cuando sólo contaba con 28 años. De su desgraciado matrimonio con Josefa Wetoret tuvo tres hijos, un varón y dos mujeres. Una de ellas, la más pequeña se llamaba Baldomera, un horrible nombre para una mujer muy “lista” a la que se le atribuye el invento de la estafa piramidal, mucho antes de que Bernard Madoff provocase la mayor estafa piramidal de la historia.

Doña Baldomera Larra Wetoret no llegó a conocer a su padre, Larra se suicidó poco antes de nacer ella. Cuando ya era una mocita se casó con un médico de la Casa Real llamado Carlos de Montemayor. Al coronarse Alfonso XII, el marido de Baldomera decidió abandonar el puesto y se largó a Cuba, abandonando a su esposa.

Baldomera vio como de la noche a la mañana su vida se iba al traste, pero las penalidades económicas agudizaron su ingenio y tuvo una gran idea.
Un buen día Baldomera acudió a una conocida para pedirle una onza de oro con la promesa de devolverla por partida doble, como así fue, al poco tiempo Baldomera devolvió a su amiga la onza de oro prestada más otra onza de oro por los intereses.
La voz se corrió por todo Madrid y había palos por prestar dinero a Baldomera, a nadie le amargaba la idea de prestar dinero si al poco tiempo la cantidad prestada iba ser devuelta por partida doble.

Al poco tiempo Baldomera se hizo con una pequeña fortuna que crecía como una bola de nieve. Con el dinero que le prestaban iba pagando a los “depositantes” más antiguos, creando lo que todos conocemos como estafa piramidal y que ella denominaba “caja de imposiciones”.

Baldomera se hizo muy popular y carismática, incluso la denominaron “madre de los pobres” pero no todo el mundo confiaba en ella, había gente que, con razón, cuestionaba el negocio de esta mujer. Cuando los escépticos le preguntaban cómo era posible mantener ese lucrativo negocio ella respondía “Es tan simple como el huevo de Colón” a las preguntas sobre las garantías en caso de quiebra respondía con un "¿Garantía?, una sola: el Viaducto*", tradicional lugar de los suicidas madrileños.

En diciembre de 1876 Baldomera desapareció del mapa con una verdadera fortuna. Nadie supo dónde fue, lo cierto es que dos años más tarde se descubrió que Baldomera vivía feliz en la vecina Francia bajo una identidad falsa.
Las autoridades solicitaron a Francia la detención y extradición, devuelta a España, acabó con sus huesos en la cárcel.

Seis años después, Baldomera salió de prisión y se le perdió la pista, nadie supo qué fue de ella, se cree que pudo ir a Cuba, otros dicen que acabó sus días en Buenos Aires.
Mucho ha llovido desde que Baldomera inventase esta estafa pero poco hemos aprendido, prueba de ello lo tenemos en los casos de Afinsa, Forum Filatélico o recientemente Madoff.


* El viaducto de los suicidas se encontraba en el mismo lugar que el actual que aparece en el post.

13 comentarios

  1. Didac Valmon // jueves, 26 marzo, 2009  

    vamos que en esa familia no salió nadie normal...el padre suicida, la hija mangante toma ya...

  2. Winnie0 // jueves, 26 marzo, 2009  

    Apasionante historia....Vaya con Baldomera...y sí lamentablemente estafas hoy en día...todas las del mundo. Besos
    ¿por qué una será tan honrada? jaja

  3. Matritensis // jueves, 26 marzo, 2009  

    Didac, hombre, tuvieron mucho ingenio, claro que mal aprovechado.

    Winnie, la honradez es una virtud que escasea, yo intento serlo y no es fácil en una sociedad en el que el honrado es el tonto y el que no lo es el listo :P
    Besos

  4. TitoCarlos // jueves, 26 marzo, 2009  

    Heredó la inteligencia de su padre, y al verse sola se buscó la vida engañando a los demás. Puede que se conformase con poco al principio, pero después...

  5. finnegan bell // jueves, 26 marzo, 2009  

    los americanos dicen que la estafa piramidal la inventó un italoamericano a principios del siglo XX. pero la historia de Baldomera demuestra que no...

  6. marcela // jueves, 26 marzo, 2009  

    Qué historia! me encantó.
    Antes de determinar de leer y cuando mencionaste que había probablemente ido a Cuba, me pregunté: ¿y no vino a Buenos Aires?.
    Terminé de leer y estaba BA! mucha gente así vino para acá y con identidades falsas.

    Lindo post! adoro estos relatos.
    Beso

  7. Matritensis // jueves, 26 marzo, 2009  

    Titocarlos, eso debió ser lo más probable, ya se sabe, poderoso caballero don dinero...

    Finn, no lo sabía, pero esto demuestra que en esto fuimos de los primeros, siempre lo somos en cosas malas :P

    Gracias Marcela, la verdad es que Argentina fue un refugio seguro para un montón de delincuentes, la lejanía y las nuevas oportunidades fueron la garantía de muchos.
    Besotes

  8. Hefestión // jueves, 26 marzo, 2009  

    Está claro que todo está inventado ( sobre todo las malas artes), aunque alguno va a volver a inventar los zapatos uno de estos días.
    Su padre ya decía lo que hoy todos seguimos padeciendo en este país del " vuelva usted mañana"
    El relato como siempre una verdadera delicia histórica,Matritensis.
    Abrazos y hasta pronto.

  9. danimetrero // jueves, 26 marzo, 2009  

    Desgraciadamente hay gente que no ha nacido para trabajar sino para estafar.La gente vaga ha inventado malas artes desde que el mundo es mundo. Lo malo es cuando se junta ser vago y además ambicioso como la baldomera está. Muy bueno el post Matr.

  10. Pablote // domingo, 29 marzo, 2009  

    Grandes personaje y entrada :o

  11. Anabel // miércoles, 01 abril, 2009  

    Voy de sorpresa en sorpresa. Fascinante historia ésta. Desconocía las inclinaciones de la hija de Larra.

    Es que ya no hay nada nuevo bajo el Sol.

    Un gusto el paseo.

    Anabel, la Cuentista

  12. Matritensis // jueves, 02 abril, 2009  

    Hefestión, muchas gracias y más siendo vos quien sos

    Danimetrero, podemos darle un atenuante, era mujer y en aquella época el ponerse a trabajar era complicado.

    Muchas gracias Pablote

    Anabel, suerte que el padre de Baldomera eclipsó sus malas artes
    Gracias por comentar
    saludos

  13. Fer // martes, 08 septiembre, 2009  

    No sé hasta qué punto me disgustan los timadores que se lucran a costa de gente avariciosa y, a la vez, incauta... mala combinación.