
El encargado de encender una de las velas de la januquía y de dar la bendición, fue el Gran Rabino de Israel, que estuvo acompañado por el alcalde de Madrid Alberto Ruiz-Gallardón e importantes miembros de la comunidad judía madrileña.
Gallardón hizo un bonito y, a mi juicio, justo homenaje a los judíos madrileños, así como un llamado a la natural convivencia que debe haber entre las diferentes comunidades que viven en nuestra ciudad, en este caso, con más motivo por todo lo que ha sufrido el pueblo judío en Sefarad y por todo lo que ellos han hecho por mantener viva una cultura que también es española.