En todas las ciudades viven personajes singulares y extraños, hoy los llamamos frikis y algunos de ellos alcanzan gran popularidad. En el Madrid de principios del siglo XX hubo una mujer que cautivó a la sociedad y llegó a ser una musa para los intelectuales de la época, esta mujer se llamaba Timotea Conde y era conocida por todos como Madame Pimentón.

El historial de esta mujer no era precisamente para dar palmas, borracha, ex prostituta, mendiga y cantante frustrada era su currículum pero, tenía algo que la hacía especial. Timotea se ganaba la vida en los animados cafés de la época, cantando ópera y zarzuelas, ni que decir tiene que la pobre cantaba con más pasión que arte. Su aspecto no dejaba a nadie indiferente, solía vestir con unas ropas de color pimentón, de ahí que la conociesen popularmente con el nombre de Madame Pimentón.

Uno de los cafés que más frecuentaba era el Café Gijón, uno de los pocos cafés que todavía hoy se mantienen en activo y que, desde sus orígenes, es un lugar de reunión de intelectuales y curiosos personajes.

En 1910 periodistas y escritores decidieron dar un banquete en su honor al que ella asistió y fue homenajeada con uno versos de José López Silva

[...]
Deja que tu mano estreche,
fenómeno de mujer,
y ojalá que te aproveche
la ensalada de escabeche
que te acabas de comer...

Unos años después, el mismísimo Camilo José Cela la recordó en su novela La Colmena.

Una gélida noche de febrero de 1918, Timotea Conde, la Madame Pimentón, la musa que inspiró a poetas y artistas falleció, su desafinada voz desapareció para siempre pero no su recuerdo.

Imagen: Madripedia
Fuente: Instituto Cervantes