La Puerta del Sol es un lugar en el que se puede ver de todo, cualquier cosa es posible pero, desde la ocupación de la plaza por los miembros del movimiento 15 M, se pueden ver cosas totalmente surrealistas, como un huertecito que okupa un lugar destinado a plantas ornamentales.

El huerto está justo en una de las fuentes de la plaza, en él crecen tomates, lechugas, calabacines y hasta una mata de alcachofas. Criticar un huerto urbano en estos tiempos que corren es casi una herejía, quizás por ello nadie se atreve a quitar de allí esas plantas que, por cierto, quien las plantó no tiene ni idea de horticultura.

Los huertos urbanos están muy bien pero, ¿qué pasa con los jardines? ¿son más importantes unas matas de tomate mal plantadas que unas flores de temporada? yo creo que no, mucho menos cuando la instalación de ese huerto supone que no se pueda ver en funcionamiento la fuente.

No sé a qué espera el Ayuntamiento para devolver a la plaza su aspecto original, con sus fuentes y sus flores. Quizás espera que finalice la cosecha o a que un bendito pedrisco acompañado de un tornado arranque de cuajo el dichoso huertecito.

En Madrid hay cientos de lugares idóneos para instalar huertos urbanos, por no hablar de las miles de hectáreas en descampados en los que se pueden crear huertos, no en los sitios destinados a la jardinería. Lo que ocurre en Sol se aleja mucho de la idea que impulsa la creación de huertos urbanos en las ciudades.